En líneas generales, pareciera que en Argentina, recientemente hemos comenzado a tomar conciencia de la frecuencia con que se producen los accidentes cerebrovasculares. Ello, sin duda, se debe a la notoriedad y trascendencia que tuvieron en los medios masivos de comunicación los casos de determinados famosos.
Sin embargo, “mientras muchos países luchan con las consecuencias y los problemas de las enfermedades transmisibles, las enfermedades crónicas no transmisibles están en aumento.”(1)
Cualquier persona puede tener un ataque cerebral, y de hecho se sabe que a nivel mundial ocurre uno cada seis segundos. De manera que desde el inicio de la lectura de este artículo, se han producido aproximadamente 3 accidentes cerebrovasculares en el mundo.
Ciertamente es alarmante lo señalado por el doctor Pedro Lylyk, médico neurólogo y presidente de la Asociación Argentina de Ataque Cerebral: “Una de cada seis personas tendrá un ataque cerebral en algún momento de su vida.”(2)
Sobran, pues, razones para abordar este tema. Sabemos que este esfuerzo no es suficiente, pero como dijo Teresa de Calcuta: "Lo mío es una gota en el mar, pero si no lo hiciera, al mar le faltaría esa gota".